Cuando un pollito hace el primer agujero en el cascarón es normal impacientarse, pero la mayoría no necesita ayuda inmediata. Entre el picado externo y el nacimiento pueden pasar muchas horas mientras el pollito descansa, absorbe el saco vitelino y termina de cerrar los vasos sanguíneos de la membrana.
Antes de intervenir conviene comprobar:
• Que la incubadora está en fase de nacimiento, sin volteo y con una humedad aproximada del 60–70 %.
• Que la temperatura se mantiene estable.
• Que el agujero permite respirar al pollito.
• Que no se abre continuamente la incubadora, porque la membrana puede secarse.
Tras el primer picado externo puede haber pausas largas. Si el pollito respira, emite algún sonido y no se observa una membrana completamente seca, lo más prudente suele ser esperar. Ayudar demasiado pronto puede provocar una hemorragia o impedir que termine de absorber el vitelo.
Solo valoraría una ayuda mínima cuando ha pasado bastante tiempo sin progreso, la membrana está claramente seca y el pollito muestra debilidad. Si se retira un pequeño fragmento de cáscara y aparecen vasos rojos o sangre, hay que detenerse inmediatamente: todavía no está preparado. Nunca debe tirarse del pollito ni abrir el huevo de una vez.
También es importante analizar por qué sucede. Una humedad baja durante el nacimiento puede resecar las membranas; una humedad excesiva durante toda la incubación puede reducir demasiado la cámara de aire; y una mala posición del embrión puede dificultar el recorrido normal de picado.
Esta es una situación delicada y cada huevo evoluciona de forma distinta. ¿Cuánto tiempo había pasado desde el primer agujero cuando vuestro pollito terminó naciendo?
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