Durante sus primeras semanas, los pollitos necesitan calor, alimento adecuado, agua limpia, higiene y protección. Una buena preparación de la criadora evita muchos problemas.
Preparar la criadora
Antes de introducirlos, comprueba que el espacio esté limpio, seco, sin corrientes de aire y protegido de mascotas, roedores y otros animales.
El suelo debe ser firme y antideslizante. Utiliza una cama absorbente, limpia y con poco polvo. Evita superficies lisas, como el periódico, porque pueden favorecer problemas en las patas.
Temperatura orientativa
Durante la primera semana, la zona caliente suele mantenerse aproximadamente entre 32 y 35 °C a la altura de los pollitos. Después puede reducirse unos 2–3 °C cada semana, siempre observando su comportamiento y teniendo en cuenta la temperatura ambiente.
- Si se amontonan bajo la fuente de calor y pían insistentemente, probablemente tienen frío.
- Si se alejan del calor, jadean o mantienen las alas separadas, probablemente tienen demasiado calor.
- Si están repartidos, activos y descansan con tranquilidad, la temperatura suele ser adecuada.
La criadora debe tener una zona caliente y otra más fresca para que puedan elegir dónde colocarse.
Cualquier lámpara, placa o sistema de calefacción debe instalarse siguiendo las instrucciones del fabricante, bien sujeto y sin contacto con materiales inflamables.
Agua
Deben disponer siempre de agua limpia en un bebedero adecuado para pollitos, estable y poco profundo. Enséñales dónde está acercándolos al bebedero, pero no les fuerces agua dentro del pico.
Revisa el recipiente varias veces al día y límpialo cuando tenga cama, alimento o excrementos.
Alimentación
Durante las primeras semanas deben comer un pienso completo de iniciación para pollitos. Debe estar disponible durante todo el día y ser apropiado para su edad.
Los premios, cereales y restos de comida no deben sustituir al pienso completo. Si se ofrecen otros alimentos, hay que valorar también la necesidad de grit adecuado para su tamaño.
Espacio e higiene
La criadora debe proporcionar espacio suficiente para que todos puedan comer, beber, descansar y alejarse del calor. A medida que crecen necesitarán más espacio.
Retira diariamente las zonas húmedas o muy sucias y cambia la cama con la frecuencia necesaria. La humedad, el amoníaco y la suciedad favorecen los problemas respiratorios y digestivos.
Lávate las manos antes y después de manipularlos y mantén limpios los comederos y bebederos.
Revisión diaria
Observa que todos:
- Coman y beban.
- Se mantengan activos.
- Caminen correctamente.
- Respiren sin esfuerzo ni ruidos.
- Tengan los ojos limpios.
- No presenten suciedad endurecida alrededor de la cloaca.
- Crezcan de forma parecida al resto del grupo.
Un pollito apartado, inmóvil, con los ojos cerrados, que no come, respira con dificultad o no puede mantenerse en pie necesita atención inmediata. Sepáralo temporalmente en un lugar seguro y contacta con un veterinario especializado en aves.
Salida al exterior e integración
El paso al exterior depende del desarrollo del plumaje, la temperatura, la climatología y la seguridad del recinto. Debe hacerse gradualmente y siempre con protección frente a lluvia, frío, calor excesivo y depredadores.
La incorporación con aves adultas también debe ser progresiva y supervisada. No deben introducirse directamente sin permitir antes un periodo de contacto visual protegido.
- Esta guía es orientativa. Las necesidades pueden variar según la raza, el clima, el estado de salud y el sistema de cría.

